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February 24th, 2011

MARCH 11, 1992

I wake up in tears, feeling very human. My anger slaps me in the face. I throw

myself out of bed, and go to the kitchen. I’m still crying, and I cry harder and

harder in so much pain.

Am I dying, will I die?

I feel a fl oodgate open inside me, and all my humanity is shed in every tear.

I cry and cry. I crawl through my neurons. I feel like a mental defi cient. I crawl

through my feelings. I writhe and squirm.

I want a great storm to break, and all the water in the world to swallow me up.

I’m still delirious with tears. My innards writhe. My blood gallops furiously to

the last corner of my body.

The fury smashes over my bones from afar, from way beyond my birth. It

comes from my seed.

The human is bottled up in the pit of my stomach, and a biter-sweet sensation

casts me into the void.

Again, The Angels make themselves present to me.

“Like the rain these tears water your sowing.

Your last sowing,

and it

shall be watered with your bitterest tears.

You will leave even the last thing.

You will penetrate the seed and germinate, be reborn.

You must have trust.

Your tears are blessed by the maker.

Glory and light in your precincts.

Blessed are they that reach thus far.

The invisible will become present.”

And this woman whom I no longer recognize, immerses herself in an elliptical

movement of her seed at the center, where Eternity gravitates.

I penetrate the precincts of silence, and drag my corpse.

I drag it far, far away, and throw it into a dark well.

I push it with my last human strength, and my remains vanish into the depths

of darkness.

Diaries of an Alchemical Woman

LIONE & CROFT

MARZO 11, 1992

Me despierto muy humana llorando, siento bronca que me cachetea, me

arroja de la cama y voy a la cocina. Sigo llorando y lloro cada vez más con

mucho dolor.

Estoy muriéndome, debo morir?

Siento que se abre una compuerta adentro mío y toda mi humanidad se

desprende en cada lágrima.

Lloro, lloro, repto entre mis neuronas, me siento una deficiente mental. Repto

entre mis sentimientos, me retuerzo.

Quiero que estalle una gran tormenta y toda el agua del mundo me haga

desaparecer.

Me sigo delirando entre lágrimas. Mis tripas se retuercen, mi sangre galopa

con furia y llega hasta el último rincón de mi cuerpo.

La furia atropella mis huesos, viene de lejos, de mucho más allá que mi

nacimiento, viene desde mi simiente.

La marca humana se atropella en el centro de mi estómago, y una sensación

agridulce me arroja al vacío.

Nuevamente Ellos, “Los Ángeles”, se me hacen presentes.

“Estas lágrimas igual que la lluvia, riegan tu siembra.

Tu última siembra,

y deberá

ser regada con tus lágrimas más amargas.

Dejarás hasta lo último.

Penetrarás en la simiente y germinarás (renacer).

Debes confiar.

Tus lágrimas son bendecidas por el hacedor.

Gloria y luz en tus comarcas.

Bienaventurados los que llegan hasta acá.

Lo invisible se hará presente.”

Y esta mujer que ya no se quien soy, me sumerjo en un elíptico movimiento

de mi simiente en el centro, donde gravita la Eternidad.

Penetro las comarcas del silencio y arrastro mi cadáver.

Lo arrastro lejos, muy lejos y lo arrojo a un pozo oscuro.

Lo empujo con mis últimas fuerzas humanas y mis despojos desaparecen

en las profundidades de la oscuridad.

Diario de una Mujer Alquimica

LIONE & CROFT