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December 31st, 2011

December 31, 1991

ISABEL:

Last day of the year.

I woke up in the small hours, in moontime, and my whole body and all my hair were drenched with perspiration.

Bearers of acids and repeated affairs, my warm liquids poured out my body, banished as if by a storm.

My gray clouds have invaded my outer limits, the storm has broken right at the center, and my hurricane or energy has driven it out, and released me.

Now I feel like a new day dawning clean, sunny, and very very clear.

It happens to me every now and again, although it hasn’t happened for years. And I’ve noticed that I’ve added no human hallucinations to this familiar process.

My desires are fewer and farther between by the day. Hopes or ideals hold no fascination for me at all.

I’m not a dull person, nor do I attract anybody’s attention.

My skin, my body, they belong to the whole human process, and have no special qualities.

LILA:

We all feel the same. We all despair. We want people to see us, feel us. Who has the courage to accept a lack of appreciation? That not just Isabel, but all of us are really just one more, or that all of us are really the one more that can make the difference?

ISABEL:

I must keep my mouth shut, like a floodgate closed to the different rivers in me, and I must not let my words trouble or threaten with stormy sounds.

I must not seduce, or threaten, or preach.

I used to practise spells.

Nowadays it’s enough just to look. My gaze is devoid of intention.

Like a tiny transparent, pink light, soft and calm, unfazed and unquestioning.

My body is prepared to receive and to feel, and my mind to understand the message to be bestowed on me in a few hours, when the chronological year reaches its end.

Without a struggle and with plenty of patience the process is developing in harmony.

Every moment, I am where I’m meant to be.

I am the exact measure and reflection of Eternity.

Diaries of an Alchemical Woman

LIONE & CROFT

Diciembre 31, 1991

Ultimo día del año.

ISABEL:

En horas de luna, por la madrugada, me desperté y todo mi cuerpo, inclusive mis pelos, estaban mojados por mi transpiración.

Mis líquidos calientes, portadores de ácidos e historias repetidas, salieron de mi cuerpo ahuyentados como un temporal.

Mis nubes grises invadieron mis perímetros, la tormenta estalló, justo en el centro y mi huracán energético la expulsó liberándome.

Ahora me siento como un amanecer, limpio, soleado, y clarísimo.

Esto me ocurre muy de tanto en tanto, aunque hacía años que no ocurría y pude notar que a este proceso conocido por mi, no le agregué alucinaciones humanas.

Mis deseos son menos cada día. Ilusiones, Ideales no operan en mí fascinándome de ninguna manera.

No soy un ser anodino, ni llamo la atención a nadie.

Mi piel, mi cuerpo, corresponden a todo el proceso humano sin cualidades especiales.

LILA

-Todos sentimos lo mismo y nos desesperamos, queremos que nos vean que nos sientan. Quien tiene el coraje de aceptar que esta bien que no nos reconozcan. Que en realidad todos somos uno más, no solo Isabel, o en realidad que todos somos el uno mas que puede hacer la diferencia.

ISABEL

Debo cerrar mi boca, como una compuerta clausurada a mis distintos causes y no debo dejar que mis palabras molesten y amenacen con sonidos tormentosos.

No tengo que seducir, ni amenazar, ni predicar.

Antes practicaba conjuros.

Hoy solo me basta con mirar. Mi mirada está despojada de intenciones.

Es como una lucecita rosa transparente, mansa y calma, sin asombro, ni sospecha.

Mi cuerpo esta preparado para recibir y sentir y mi mente a entender el mensaje, que dentro de unas horas, cuando el año cronológico termine, me será concedido.

Sin lucha y con mucha paciencia el proceso se desarrolla armoniosamente.

En todo momento estoy donde debo estar.

Soy la justa medida y reflejo de la Eternidad.

Diario de una Mujer Alquimica

LIONE & CROFT