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January 4th, 2012

January 04, 1992

The sun peeps timidly out.

The night has gone. The sea dies down on the horizon, and I have to work.

Each of us is a craftsman at our work.

Must I find the one I belong to, and fly a colored banner?

The clouds go away, and come back pulling my colored banner. But I can’t read my trade on it.

I am a wanderer between trades.

Angels talking:

“Your best trade is invisible,

and you cannot strike

any bargain with humans.”


The Angels closest to me are rogues. They smile to each other, and spin me around and around in front of many possibilities.

The woman does the work of a thousand hands. She is everywhere, does everything. She despairs at the variations on duty.

She becomes alchemist to her family, accomplishing everything for everyone. But her alchemy isn’t enough to raise a smile, or the due care her invisible work merits.

A constant presence that becomes omnipotent through such unconditional constancy. In the face of so many demands, her strength, her color, her odor fade, and she lets herself become the constant provider of the multitude that is called a family.

I’m a nun in green habits in the service of my family.

Shopping, cooking, washing, ironing, cleaning, picking up the clothes strewn around the house, constantly ordering the endless disorder –tasks that are the equivalent of the Our Father, or the Ave Maria. They’re the daily meditation that tempers my patience.

Patience that makes me fade day after day, and leaves me nameless.

Always waiting! I give up my place, and I’m back at the end of the line.

Diaries of an Alchemical Woman

LIONE & CROFT


Enero 4, 1992

El sol se asoma tímidamente.

La noche se alejó, el mar se enerva en el horizonte y yo debo trabajar.

Cada uno de nosotros es un artesano de sus propias tareas.

Debo encontrar a la que pertenezco y colgar un cartel de colores?

Las nubes se alejan y vuelven tirando mi cartel de colores y no puedo leer mi oficio.

Soy una errante entre varios oficios.

Ángeles hablando:

“Tu mejor oficio es invisible

y no puedes hacer ningún

trueque entre los humanos.”

Mis Ángeles más cercanos son pícaros y se sonríen y me hacen girar y girar ante muchas posibilidades.

La mujer ejerce el oficio de las mil manos; está en todo, hace de todo, se desespera en las variaciones del deber.

Se convierte en alquimista de su familia. Logra todo para todos. Pero su alquimia no le alcanza para conseguir una sonrisa y el debido cuidado que merece su invisible tarea.

Una presencia permanente, que de tanta permanencia incondicional se torna omnipotente. Ante tanta exigencia se destiñe. Su fuerza, su color, su olor, dejándose transformar en el abastecedor permanente de esa multitud llamada familia.

Soy una monja de hábitos color verde al servicio de la familia.

Hacer las compras, cocinar, lavar, planchar, limpiar, recoger ropas desparramadas por la casa, ordenar permanentemente el desorden infinito, estas tareas son el equivalente al padre nuestro, al Ave María. Son la diaria meditación, que templa mi paciencia.

Paciencia, que me destiñe día a día dejándome sin nombre.

Siempre espero! Cedo mi lugar y vuelvo a ser la última en la fila.

Soy rebelde en continentes invisibles, me despojo de toda caridad y me reabastezco en los rincones de mi casa; cumplo con mi rebeldía, me siento valiente y continúo. Y siento que mi rebeldía ejercida de esta manera se transforma en un acto de caridad que no molesta.

Sigo ejerciendo la rebeldía, que se convierte en fe y me posibilita saltar al vacío y de volar lejos y entonces recién me siento libre.

En su inconfundible lenguaje que aprendo a leer después de mis varios años de desesperación, y de no entender nada los Ángeles hablaron susurros que  se hicieron canto claro y celestial, entonces creció mi fe y mi entendimiento cruzó las fronteras de mi cotidianeidad.

Mi cabeza gira, mi cuerpo se descompensa, estoy sola, voy a estar sola hasta el momento en el cual pueda traducir claramente el mensaje de los Ángeles? Entonces mi tarea será compensada y mi dolorosa soledad se capitalizará, y entonces cobrará su real sentido?

Diario de una Mujer Alquímica

LIONE & CROFT