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February 2nd, 2012

February 02, 1992

The pink roses smile at me from the center of the table, bunched together in their silvery vase.

I glide with them for minutes at a time until I can feel their thorns and petals. I love roses: rose pink rococo roses, red roses, roses, sun, scented roses with jasmines! My favorite bouquets! Flowers have punctuated my life. I grew up with the scent of flowers, with aromatics like thyme, oregano, fennel, and the scents of orange blossom and tuberoses mingle in my memory. My mother had a vegetable patch, where I’d walk in a state of intoxication, taking in the scents. When I grew up I discovered the sophistication of French perfumes in gorgeous bottles. And of course, I always prefer flower-based blends with a touch of oriental essences.

I can’t stem the flood of floral memories, and I climb the huge magnolia tree holding out its strong branches to me, where I used to spend hours like a sad little bird because I had no wings. But its heaven-scented flowers would take my mind off any sadness. So large in my tiny hands. And I ‘d always get angry with this big old magnolia because its flowers blossomed so high up, almost at the top, shrouded in its big dark green leaves, thick as card. And it was such an effort to cut one only for its beauty and perfume to last just a few hours in a vase.

It wasn’t easy. It hurt me a lot to grow up and leave that world of colors and scents.

What about the cherry tree? So big! It heralded spring long before the other trees, covering itself with tiny white blossom right down to its smallest branches, gleaming in all its splendor like the White Queen, without a single green leaf. The leaves would only come out when the petals began to fall and form a white carpet at its feet. I used to walk around it in circles, looking up and waiting for its rosy fruits –the most delicious I’ve eaten. Year in year out, I’d climb up into its branches at naptime, when everyone was asleep, to steal them.

My steps go round and round, I’m walking my past.

Reaping and sowing at the same time.

The sublime ones’ power guides my hands. I reap time and let it run away in the a whole array of memories.

The Angels gather up the most radiant memories, and again I sow.

The invisible and the human gravitate to their earthly axis.

2012

LILA:

Sowing. Reaping. To give. To share. Is the secret of a happy life…that is what I discoveres and I’m living these days. The more I give the more I receive. The more of my time I give and share with others in a disinterested manner the happier I am and more of theoire time they give me. Human beings we are social beings, we came to the wirld to share, all that we do together without second thoughts of what is there for me, is right…and when I start thinking what is there for me, how do I do to get more, I want to be more that all…there I separate of the others and I ask and I demand and I don’t share and then I’m alone, and I feel sad. AND we are all in these big cities running, from one place to the other, feeling no one understands us, or that people don’t realie of our talent… THE ONE that has to realize of our talent, and of what we have to give is  is ourselves and when we realize…Aleluyaaaahhh!!There everything clears uo and all makes sense,,, and I give it, and I share with no measure, and so all is well… Today 2-2-2012…today I’m going to give what I am, today I go out to share. I go out to sow and reap.

Diaries of an Alchemical Woman

LIONE & CROFT

Febrero 2, 1992

Las rosas rosas me sonríen desde el centro de la mesa, reunidas en su plateado florero de plata.

Me deslizo, por minutos, junto a ellas hasta tocarles sus espinas y pétalos. ¡Amo las rosas rosas rococó, rosas rojas, rosas, sol, rosas perfumadas mezcladas con jazmines! ¡Mis ramos preferidos! Las flores marcaron mi vida, crecí entre flores y perfumes, con yuyos aromáticos como el tomillo, el orégano, el hinojo, y se mezclan los perfumes del naranjo en flor y los nardos en mi recuerdo. Mi madre cultivaba en su pequeña huerta por donde yo caminaba oliendo y embriagándome. De muy grande descubrí la sofisticación de los perfumes franceses envasados en bellísimos frasquitos y por supuesto, siempre prefiero las mezclas a base de flores, con un toque de esencias orientales.

No puedo parar en mi recuerdo floral y me subo al inmenso árbol de magnolias, que me prestaba sus fuertes ramas, donde yo pasaba horas sintiéndome un pajarito triste porque no tenía alas, pero me entretenía con sus flores tan perfumadas, tan grandes en mis manos tan pequeñas y siempre me peleaba con este árbol, porque sus flores florecían muy arriba, casi en la copa, tapadas por grandes hojas verde oscuro y gruesas como cartón, además me costaba tanto conseguir cortar una, y solamente me duraba su belleza y su perfume en el florero unas pocas horas.

No fue fácil, me dolió mucho crecer y alejarme de ese mundo de colores y perfumes.

Y el árbol de los cerezos? Tan grande! Anunciaba la primavera mucho antes que los demás árboles, cubriéndose hasta sus ramas más pequeñas, con flores chiquitas y blancas, para lucir en todo su esplendor como la Reina Blanca, sin ninguna hojita verde, que aparecían cuando los pétalos comenzaban a caerse, formando una alfombra blanca a sus pies, donde yo caminaba en redondo mirando hacia arriba, esperando sus frutos rosados y más deliciosos que yo haya comido o que he comido subida en sus ramas a la hora de la siesta, cuando todos dormían y me escapaba a robarlos cada año.

Estoy girando en mis pasos, caminando mi pasado.

Tiempo de cosecha. Tiempo de siembra al mismo tiempo.

El poder de los sublimes guía mis manos. Cosecho el tiempo y lo dejo escapar en los recuerdos más variados (soltar)

Los Ángeles recogen la fracción más luminosa y yo vuelvo a sembrar.

Lo invisible y lo humano gravitan en su eje terrenal.

FEBRERO 2, 2012

LILA

Sembrar. Cosechar. Dar. Compartir. Es el secreto de una vida feliz…. eso es lo que yo descubri y estoy viviendo estos días. Cuanto más doy más recibo. Cuanto más de mi tiempo le doy y comparto con otros de manera desinteresada más feliz soy y mas de su tiempo me dan. Los humanos somos seres sociales, vinimos al mundo para compartir, todo lo que hagamos juntos sin especulaciones de que hay para mí,  está bien …y cuando empiezo  a pensar que hay para mí, como hago para ganar más, quiero ser más que todos …ahi me separo de los demás y pido y demando y no comparto y entonces estoy sola, y me pongo triste. Y así estamos todos en estas ciudades corriendo, de un lado al otro, sintiendo que no nos comprenden, o que no se dan cuenta el talento que tenemos… En relidad los que tenemos que darnos cuenta de nuestro talento, y de lo que tenemos para dar somos nosotros y cuando nos damos cuenta…Aleluyaaa!!! Ahí todo se aclara y ahí todo tiene sentido,,, y lo doy, y lo comparto sin medir, y así está todo bien….. Hoy 2 – 2 -2012 …..hoy voy a dar de lo que soy, hoy salgo a compartir. Salgo a sembrar y cosechar.



Diario de un Ama de Casa

LIONE & CROFT